jueves, 4 de febrero de 2010

....es el grana que no para de llorar....

El césped del Florencio Sola se inundó por la lluvia y el árbitro Javier Collado decidió detener el duelo a los ocho minutos de juego. La gran cantidad de charcos imposibilitó que se continúe con el encuentro.
Cuando el reloj marcaba ocho minutos de juego, el árbitro Javier Collado decidió suspender el duelo entre Banfield y Argentinos debido a la gran cantidad de charcos que tenía el césped del Florencio Sola. Antes del pitazo inicial, el estado de la cancha luego de la tormenta que se desató en Capital y el Gran Buenos Aires dejaba en claro que iba a ser imposible jugar el encuentro. No obstante, Collado decidió empezar pero el juego se hizo inviable. Ningún jugador podía dar dos pases seguidos y la pelota constantemente se detenía en los charcos. En medio de ese panorama, Banfield había arrancado mejor y lastimaba con las proyecciones de Barraza por derecha y la creatividad de Erviti por izquierda. Las jugadas de riesgo fueron dos, una por cada lado. El Bicho se animó con un disparo de Gustavo Oberman desde afuera del área, mientras que el campeón contestó con un remate de Barraza, que tomó el balón luego de un mal despeje. Luego, Collado se reunió con los jugadores en la mitad de cancha y les explicó: “No se puede jugar”. Los técnicos Julio César Falcioni y Claudio Borghi aprobaron la medida y las luces del fútbol se apagaron en el Florencio Sola.

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